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JOHN
Espero y quien encuentre esta carta no la tome como un disparate mal planeado o una broma de pésimo gusto y sea de ayuda para mi causa, la causa de salvar la vida de muchos inocentes.
Johnathan J. Rogers.
La mortecina luz de la vela en una esquina de la rustica mesa de roble era la única que iluminaba la espaciosa casa de madera en esa noche tan peculiarmente fría como todas las demás desde hace varios años, la única y suficiente luz para que el hombre sentado a la mesa, escribiera la carta que con creciente urgencia había decidido escribir. Tras lo sucedido aquella tarde había optado por hacerlo lo antes posible, no estaba dispuesto a correr ningún riesgo, y mucho menos expondría a alguien que no tenia culpa alguna de aquella batalla interna que estaba librando. El simple hecho de verse tentado, casi obligado por su subconsciente a ir en busca de “alimento” en alguna ciudad muy habitada lo hacia temblar de pies a cabeza como quien se ve apuntado por un arma de fuego y siente inevitable la muerte. No podía evitar verse a si mismo como un ser repugnante desde hace ya muchos años, pero ahora no encontraba un termino que considerara correcto y suficientemente deplorable para llamarse a si mismo.
Se sentía sumamente presionado estaba consciente de que no podía dejar pasar mas tiempo y aun así no sabia bien con que fin lo hacia, a fin de cuentas el había dejado de ser humano hace mucho. ¿ que mas le importaba lo que pasara con ellos? ¿Por que se preocupaba tanto? A fin de cuentas vivieran o no, el no moriría.
Con una botella de whisky escocés en una mano y una ostentosa plumilla en la otra, se había puesto en marcha seleccionando cuidadosamente cada palabra que escribiría en el pedazo de pergamino que tenia frente a el. Aunque creía que era una perdida de tiempo sabia que por lo menos, el hecho de escribir esa carta hacia que su cargo de conciencia por lo que había hecho años atrás y lo que sabia haría muy pronto involuntariamente fuera menor ya que pensaba, esa era una forma de justificar o redimir sus acciones.
Llevaba ya cerca de treinta minutos sentado contemplando la hoja de pergamino, pensando en como se debería iniciar una carta con un mensaje como el que llevaría la que trataba de escribir. cuando por fin después de dar un trago a su tercer botella de whisky de esa semana, metió la plumilla en un pequeño tintero de plata que contenía tinta color verde escarlata notoriamente vieja rancia y destilada enfilo la aventura de su escritura.
Sobre la hoja de pergamino se dibujaban unas hermosas y cuidadosamente elaboradas letras de un verde bicolor, (efecto producido por la vejez de la pintura) que iba bañando la hoja con el mensaje importante que debía contener. A pesar de que Jonathan se consideraba un hombre con una muy buena redacción, esta vez las letras salían con mas dificultad que de costumbre, al principio pensó que se debía al hacho de que no escribía en mucho tiempo pero, pronto llego a la conclusión de que el motivo de que le costara tanto redactar de una buena forma una simple carta, era que para el no era una simple carta.
El aire golpeaba violentamente las ramas de los enormes pinos produciendo silbidos espantosamente tétricos y creando sombras aterradoras a la luz de la luna afuera de la casa, la cual en vez de casa parecía una pequeña biblioteca personal y sentimental de un anciano solo y aburrido. La casa no estaba dividida por otro muro que no fueran los cuatro que conformaban las paredes que la aislaban de un modo poco efectivo de la naturaleza del bosque. El exterior era del mismo color que el de los altos árboles y contaba con un pequeño jardín en la entrada. En la parte de atrás se encontraba un pequeño baño y una segmentación que hace tiempo había utilizado para sembrar las verduras y semillas de las cuales se alimentaba, esta actividad la abandono en cuanto sus visitas a Redstone se habían hecho mas frecuentes y se había acostumbrado a comprar lo necesario para subsistir en aquel pueblo y que ahora se encontraba con cajas llenas de botellas de todo tipo de bebidas alcohólicas vacías .
Por dentro la casa era mas viva que por fuera, estaba pintada de un luminoso color blanco sobre las paredes de madera. En una pequeña esquina situada en posición opuesta a la única ventana se encontraba lo que debía ser la cama ( una larga pero perfectamente lisa piedra cubierta solo por un colchón individual y una sabana). En otra pared una pequeña estufa sucia y con unos cuantos trastos también sucios encima de los quemadores y la mesa de roble (mesa que solo utilizaba para comer, en raras ocasiones para leer alguno de sus libros que conservaba desde hace mucho tiempo atrás. Y por única vez en mas de tres décadas para escribir), la ultima vez que había utilizado la mesa con ese fin había sido para tomar unas anotaciones sacadas de un libro de relajación y autocontrol.
las otras dos paredes eran destinadas a enormes estanterías hechas a mano también en madera de pino, las cuales estaban repletas de cientos de volúmenes y tomos de libros, unos notoriamente mucho mas viejos que otros y abarcando temas desde “Historia Universal” hasta novelas graficas y best seller de los últimos años.
El hecho de que un ser con mas de mil doscientos años de vida conservara libros tan poco parecidos y sin una relación o lazo de uno con otro, era que le parecía muy graciosa la manera en la que “los humanos manipulaban la historia” como decía el. La única categoría de libros que no se encontraban en su amplia colección eran los tan famosos “cuentos de hadas”, debido a que unos cuantos años atrás tras leer “Blanca Nieves y los siete enanos” y “
En la parte de abajo de una de las estanterías se encontraba un micro-componente y una hilera repleta de CDs de rock de varios tipos e idiomas los cuales junto con el whisky le ayudaban a conciliar el sueño en las noches en las que su ira aumentaba a niveles preocupantes. Y en la parte superior de otra había un televisor muy actual de veintiún pulgadas. El quería ser lo mas humano que fuera posible, y estas cosas le daban una sensación de paz interior que le ayudaban a soportar cada día, estas cosas le recordaban que podía llevar una forma de vida en cierto modo normal. Pero ahora tras verse atrapado en el cuestionamiento de su resistencia y su autocontrol dudaba que esa sensación hubiera sido verdadera, penaba que talvez el mismo se había inducido a creer en una sensación que no existía.
La firma que daba por terminada la carta creaba una especie de aro en la parte inferior derecha, y la plumilla con la que escribía rasgo la hoja de pergamino por el exceso de emoción que había impregnado en esta.
Tras terminar de escribir deposito la plumilla sobre un trozo de papel para no manchar la mesa, doblo cuidadosamente en cuatro partes la hoja de pergamino y tapo el tintero de plata.
Se reclino sobre la silla y dio otro trago a la botella que sostenía con la mano izquierda ya con menos de la mitad de whisky, había adoptado el habito de beber de tres a cuatro botellas a la semana las cuales apenas surtían efecto sobre su cuerpo, pero que parecían dormir lo que guardaba en su interior. Además el hecho de consumir alcohol en exceso lo hacia sentirse como un alcohólico, quizás como un hombre al que su esposa lo dejo y perdió su mejor empleo, y que se refugia en la bebida para olvidar o tratar de engañase a si mismo con lo que es en realidad, un pobre perdedor que esta a punto de perder su casa y que vive destrozando su hígado por que no encuentra algo mejor que hacer.
Para muchas personas esto seria patético pero el se aferraba a ella constantemente por que era una sensación humana. Medito durante unos cuantos minutos lo que acababa de hacer mientras observaba la carta doblada sobre la mesa, pensaba y trataba de entender las posibles repercusiones o beneficios que esta le trajera, intentaba convencerse que no había sido una perdida de tiempo total, ahora tras verla terminada, se le hizo patéticamente ridicula, infantil.
Ahora no sabia con exactitud cual era la verdadera finalidad de esa nota, se cuestionaba en que había pensado, o si lo que sentía era de verdad tan aterrador para llegar a esas medidas tan drásticas.
Las preguntas le martillaban en la cabeza llenándolo de incertidumbre y de vergüenza, le sorprendía como la determinaron que lo había impulsado a escribir esa nota, ahora pareciera haberse esfumado sin dejar rastro, como si nunca hubiera existido. Lo sentía como una mala jugada de subconsciente, como si hubiera sido engañado por la mas inocente de las bromas infantiles, o peor aun como s hubiera caído en un juego psicológico tramado especialmente para enloquecerlo poco a poco, hasta caer en un callejón sin salida.
Enderezo la espalda en la silla para levantarse pero se freno inmediatamente, no podía apartar la mirada de esta, como si fuera una bomba amenazando con estallar frente a el si se levantaba en ese momento. La observo detenidamente un cuarto de hora mas antes de tomarla con sumo cuidado como si fuera a deshacerse al simple tacto, la abrió y la releyó, quedo sorprendido una vez mas al darse cuenta de el miedo que expresaba cada palabra, repentinamente no podía creer que dichas palabras las hubiera escrito el, se imaginaba repentinamente como un espectador de la carta, leyendo una hoja de pergamino llena de las cosas mas entupidas y absurdas que alguien puede leer, pero que aun así transmitían un temor inusual y escalofriante por la forma tan perfecta de redactarla.
Por fin, después de terminar de leerla la volvió a doblar como lo había hecho la primera vez, pero en esta ocasión en lugar de dejarla sobre la mesa la guardo en un único cajón vació de los tres situados en la parte inferior derecha de la mesa , se volvió a reclinar y puso sus manos sobre su cabeza acariciando su semi larga cabellera de color castaño claro. Su rostro, el de un joven de no mas de veintisiete años se notaba sumamente cansado como el de quien no ha dormido en mas de una semana. Sus ojos de color verde claro se veían opacados por unas ojeras sobrenaturales que daban un aspecto similar al de un mapache.
Por fin se levanto de la silla y se dirigió a la estantería que tenia los CDs en la parte inferior. Rebusco en la larga cantidad de estos hasta hallar uno de una banda de rock española de renombre, cuya trayectoria había terminado como muchas otras hubieran deseado, haciendo historia y creando una revolución como la que nunca se había visto antes. Lo saco de su caja y lo metió en el micro componente, subió el volumen hasta legar a su limite de escasos tres mil watts de potencia y lo puso a reproducir con repeticiones. Se dirigió a la cama y se recostó aun con la botella en la mano.
El primero de los doce temas que contenía el CD era de una letra abstracta y llena de analogías, la canción hablaba de una chica que se encontraba en un dilema entre dos hombres y no sabia por cual decidirse. Dejo correr los temas entre los cuales algunas de las letras hablaba de los excesos, algunas de despecho amoroso e incluso una mas hablaba de un lazo amoroso entre una prostituta y uno de sus clientes.
Ese material discográfico era de sus favoritos al igual que su grupo interprete. Paso gran parte de la noche escuchando un y otra vez las canciones y bebiendo de la botella que alrededor de las dos de la mañana estaba casi acabada. No podía conciliar el sueño, aun sentía la frustración recorriendo su cuerpo y el whisky no era suficiente para apagarla.
La noche transcurrió fría y ruidosa como todas, debido a los tan poco reconfortantes efectos de sonido que producían las ramas de los árboles afuera de la casa. El sueño iba venciendo poco a poco el cansado cuerpo de John hasta que quedo dormido, sumido en profundos sueños, sueños perturbadores y que probablemente se hicieran realidad de un modo u otro.
zte librito zta genial
ResponderEliminarzolo que...zaquen el otro capitulo
me quede picad jeje