domingo, 28 de junio de 2009

CAPITULO 4

4
ASESINATO
El resto de la noche transcurrió tranquilo, la oscuridad y serenidad del bosque fue arrullando a John con el cántico de las hojas y ramas golpeando fieramente contra el viento. El poco continuo cantar de las aves daba paz mientras seguía durmiendo, ya sin soñar, solo aquella negrura y silencio interno que pasa una persona cuando no sueña, esa sensación de que solo han pasado unos instantes antes de abrir los ojos a la luz del sol recién salido que baña el rostro con su calidez única.
El amanecer era calido, silencioso, en muchos aspectos tranquilo. Como era de esperarse las ramas ya no azotaban con violencia debido a que ya no había viento que impulsara para tal acción. Los pájaros cantaban más armoniosamente que en la noche, y se escuchaba el correteo de algunos animales (seguramente conejos) que iban de de lado a lado talvez visitando madrigueras vecinas o saliendo en busca de alguna buen planta que engullir. El sol brillaba con todo su esplendor calentando las cortezas de los árboles e iluminando furtivamente el verde pasto por las pequeñas comisuras que daban espacio entre la espesura del bosque. John había escogido cuidadosamente esa parte del bosque, un lugar olvidado por los humanos, lo cual significaba que estaba a salvo de deforestación y sus habitantes, a salvo de cazadores, que solo por deporte acostumbran matar animales. Además, se encontraba tan enterrado en las profundidades de este que era casi imposible encontrarse con personas a un par de kilómetros a la redonda, John creía que era lo mejor, lo contradictoriamente mejor, trataba de vivir como un humano, pero evitaba al máximo a estos. Temía por ellos, no querría correr el riesgo de caer en la tentación y hacer una barbarie en algún pueblo cercano, o peor aun, en una ciudad. Sus visitas a Redstone eran solo para lo estrictamente necesario. Caminada hora y media todos los domingos hasta el pequeño pueblo, de ahí solo unos quince minutos mas hasta el local de la licorería y de ahí al de vegetales
Si había algo de lo que no carecía John era de dinero, a lo largo de los años había acumulado una fortuna en oro puro que nunca se había visto en necesidad de utilizar a excepción de los muchos libros con los que ya contaba. Solo cuando decidió que ese era el lugar adecuado para habitar durante mas un par de años hizo unos cuantos gastos en cosas básicas para la construcción de su casa, la cual había intentado hacer lo mas sencilla posible. Había comprado solo uno cuantos puños de clavos, y cemento, un poco de ropa también, nada especial solo ropa, todo lo demás el lo había hecho a mano, y posteriormente se decidió por la televisión, el micro-componente y los CDs.
Llevaba mas de medio siglo viviendo en ese bosque, el mismo tiempo que llevaba visitando la sencilla “biblioteca local Redstone” la cual a pesar de ser muy escasa en cuanto a los títulos de interés para John, había podido complacerlo con sus libros por un tiempo, ahora se sentía estancado en cuanto a lectura se refería, pero no quería salir de los limites de la ciudad.
Ya en la licorería John hacia el tan especial intercambio de siempre. John le entregaba una ración de oro puro y el dependiente del local le entregaba un fajo de billetes. A pesar de que el oro valía mucho mas que la cantidad de dinero que le daba a John no le importaba, y el dependiente estaba de acuerdo con esa transacción, este que ahora era un hombre robusto, semicalvo y anciano había atendido a el hombre solitario durante muchos años, desde que la juventud brillaba en sus ojos y el animo por tener un negocio de alcoholes heredado por sus padres, en el centro de la ciudad, anidaban su regocijo, ahora los años ya habían pasado, en los cuales este, el hombre solitario no había mostrado ni la mas mínima seña de envejecimiento, y con el paso del tiempo esa situación lo intimidaba mas, aunque parecía ser alguien tranquilo sus ojos le daban miedo, eran vagos, observadores y penetrantes, los de un asesino en serie,
El hombre había decidido que lo mejor seria llevar la fiesta en paz, y hacer lo habitual sin hacer preguntas.
Un buen día este hombre había aparecido en la entrada de su negocio pidiendo cuatro botellas de lo mas “fuerte” que tuviera a la venta. Vestía unos jeans viejos y notoriamente unas cuantas tallas mas grandes que la adecuada para el, una camisa de botones también muy sucia, e iba descalzo.
El dependiente había alcanzado a ver como mas de una persona que pasaban por las tranquilas calles le lanzaba miradas discretas desde la parte de afuera del local, algunos con curiosidad y unos cuantos mas con miedo. Este hombre había sacado un trozo de oro de uno de sus bolsillos y lo había depositado en la barra, preguntándole cuanto “dinero local” le ofrecía por la pieza.
El dependiente había dudado de la autenticidad de esta, sobre todo por el aspecto del hombre, parecía un vándalo o un adicto a las drogas. Si era autentica, lo mas probable era que fuera robada y que solo quería deshacerse de ella al precio que fuera, siempre y cuando no fuera una miseria y pudiera satisfacer su ansiedad y adicción por un rato.
Estaba a punto de echarlo, pero al ver sus ojos, algo dentro de el le dijo que necesitaría algo mas que simplemente el rifle que guardaba en su soporte fijado debajo de la barra para deshacerse de dicho personaje.
-- No es robado -- Le había dicho el hombre, su voz era tranquila y serena, convincente e intimidante. – Solo que necesito dinero.
El dependiente había abierto la caja registradora y le había dado todo lo que tenia allí y en su billetera, el hombre se había mostrado complacido por lo logrado “aliviado por no haber tenido que matarme” pensó el dependiente, también muy aliviado por encontrarse en una pieza. A la siguiente semana se volvió a encontrar en la misma situación, y a la siguiente, y a la siguiente también, hasta que fijaron una tarifa fija por las piezas de oro entregadas en cada transacción. Era difícil creer que fuera robado, era mucho, y de no haber sido propio hubieran encarcelado ya hace algún tiempo a ese extraño hombre.
Cada ves que atravesaba esa puerta el mismo nerviosismo lo recorría, y aun mas cuando empezó a notar las arrugas y la calvicie reflejadas en el espejo, y en cambio lo único que había visto cambiar en su sospechoso visitante era la vestimenta, que notoriamente había mejorado con el tiempo…pero su aspecto físico se había mantenido como el primer día.
De ese día ya hacían muchos años, los cuales no habían sido suficientes para acostumbrarse a su presencia, pero nunca le había hecho daño y dudaba…o esperaba que eso no sucediera ahora.
John se reclino en la cama y se sentó en un extremo, se acomodo el cabello enmarañado con las manos y se dirigió al baño, tomo una ducha con agua fría (la cual provenía de un pequeño canal superficial que el había cavado y que llegaba desde un ojo de agua situado alrededor del centro del bosque).
Al salir del baño vistió con unos vaqueros y una camiseta negra sin mangas, se acerco al espejo que quedaba a un lado de la cabecera de la cama y se acomodo el cabello en una coleta de caballo, del cuarto cajón del fondo de su escritorio saco una venda pequeña, una botella de alcohol y cinta adhesiva, lo puso todo en el escritorio y puso su brazo izquierdo sobre la mesa, casi al la altura del codo tenia cuatro cortes profundos en forma paralela y sangrantes.
Echo un chorro de alcohol sobre las cortadas de “La Herida Que No Sana”
Se enrollo el vendaje y lo sujeto con unas tiras de cinta adhesiva, se calzo unos zapatos deportivos y salio de nuevo.
Todo le daba vueltas, la intriga golpeaba su mente con fuerza. Sabia que había soñado, había tenido uno o dos sueños como mínimo, lo cual era raro puesto que el nunca soñaba. Se sentía consternado, sabia que era algo importante, sabia que debería de recordar el sueño. Desde que se había despertado esa mañana la sensación molesta de querer recordar algo que sabes que esta tan cerca y te frustra no recordarlo lo había acompañado molestando su ya intranquila mente.
Camino hacia la parte de atrás de la casa y deposito la botella vacía de whisky en la bolsa negra de basura y tomo una encorchada nueva de un balde de madera con agua fría.
-- Nuevo record -- murmuro para si mismo entre dientes -- Apenas es jueves y ya van cinco -- destapo la botella con los dientes y se encaramo de regreso a la casa, saco un vaso de vidrio de la pequeña bodega que tenia dentro la estufa y lo lleno a tope (a diferencia de la noche anterior que había tomado directo de la botella), se dirigió hacia el micro-componente en l parte inferior de una de las estanterías, quito el CD y se dirigió a una pequeña caja de madera y metal que estaba en el suelo, le quito la tapa que tenia en la parte inferior y le cambio las cuatro pilas de alta energía (el regulador lo había comprado para poder usar los aparatos electrónicos sin necesidad de utilizar una fuente de energía eléctrica que obviamente no había en la espesura del bosque, con este solamente veía televisión y reproducía música). Se dirigió de nuevo al micro-componente y volvió a poner el CD.
Eran solo doce temas de la banda española, pero eran los favoritos y pensó que si dedicaba el día a tratar de recordar sus sueños en compañía de su música mas relajante, talvez fuera solo cuestión de un par de horas para que el recuerdo llegara a su mente. Se sentó en la cama , cerro los ojos, dio un trago al vaso de whisky y empezó a rebuscar en su mente.
Cuatro vasos de alcohol y doce horas de concentración no fueron suficientes, alrededor de las diez de la noche se sentía frustrado y mareado, la ira empezaba a regresar de forma creciente, de nuevo su cuerpo empezaba a temblar y la saliva en su boca cada vez era mas escasa, se dio cuenta de que estaba perdiendo rápidamente el control. Abrió los ojos y tomo la botella casi vacía de whisky y se tomo el sobrante de un trago.
Sentir la ira correr por sus venas le hizo recordar algo, la noche anterior había escrito una carta, no lo había recordado en todo el día, todavía tenia que decidir que iba a hacer con ella, donde la iba a depositar o a quien se la iba a entregar. Repentinamente todas las dudas escondidas hasta ahora empezaban a surgir.
¿Qué caso tendría haber escrito esa carta? ¿Qué diría la persona que lo leyera? ¿Le creería alguien? ¿Y si le creían que podría hacer un simple humano?
Volvió a sacar la carta y se dispuso a romperla, la tenia entre sus dedos cuando se arrepintió, nunca antes se había sentido confundido y no le parecía una sensación nada grata.
Una fuerte punzada le recorrió el brazo izquierdo, de repente sintió un calor penetrante que bajaba desde la altura del codo hasta la muñeca. Se miro rápidamente el vendaje puesto cuidadosamente y noto que estaba lleno de sangre.
¡Mierda! -- Maldijo mientras se tocaba cuidadosamente la herida. -- En definitiva esto si es raro.
Se inclino hasta el cajón donde guardaba sus artículos de curación en busca de otro vendaje.
¡Mierda! ¡Mierdaaa! -- volvió a maldecir al ver que lo único que había en el cajón era solo un pequeño rollo de cinta adhesiva y una botella de alcohol casi totalmente vacía. -- Lo que me faltaba, primera vez que me sangra esta cosa en no se cuanto tiempo, y lo hace justo cuando mis reservas están acabadas. -- Dio un leve manotazo a la madera la cual crujió estrepitosamente e hizo temblar toda la mesa de roble. Se recostó sobre la cama y de la esquina inferior que daba contacto con la pared, levanto una esquina del colchón que dejo ver un hoyo perfectamente cuadrado dentro de la roca que utilizaba como base de cama, dentro de este había una modesta pila de ropa doblada al parecer muy cuidadosamente y ordenada por tipo de prenda (pantalones de un lado, camisas de otro y ropa interior de otro), saco una camisa exactamente igual a la sin mangas que llevaba puesta y la rompió hasta hacerla tiras, se quito el vendaje con cuidado, la sangre, ya fuera de la herida estaba empezando a secarse con rapidez lo que provoco que el vendaje se pegara a la piel, al llegar a las cuatro cortadas el vendaje pegajoso las jalo haciendo que empezara a brotar mas sangre a borbotones, vertió las ultimas gotas de whisky de la botella sobre la herida, se enrollo la tira mas larga de tela proveniente de lo que apenas hace unos momentos había sido una camiseta y la sujeto con un nudo bien apretado.
La vista se le nublo y el piso se le movió, sintió mareo y la boca estaba seca,
El pulso en su corazón se aceleraba fuertemente. Apretó sus manos contra sus rodillas y trato de respirar profundamente. Hizo un intento por tragar saliva lo cual fue acto de mera costumbre, no había liquido en su boca, no podía divisar nada a su alrededor y solo supo concretamente en que parte de la casa estaba hasta que su cuerpo azoto con el duro piso de concreto, solo podía oír el revoloteo de las aves afuera de la casa, pero cada ves mas bajo y apagado.
No se dio cuenta de en que momento perdió el conocimiento.
Todo su cuerpo le dolía y tenia frió, al despertar se percato de que no estaba en el piso, y mucho menos en su rígida cama, le costo unos cuantos segundos darse cuenta de que estaba tirado en el pequeño camino de entrada a su casa, tenia las manos y la boca llenas de su sangre y…al parecer de sangre de alguien mas, no sabia que había hecho, no recordaba nada, solo haberse caído y haber perdido el conocimiento y ahora se encontraba tirado afuera d su casa, se levanto de golpe y volteo la mirada a todos lados, los rayos del sol ascendiente en la iluminada mañana lo cegaron momentáneamente dándole una pizca mas de confusión al ya demasiado extraño amanecer. Y entonces le vino a la mente el recuerdo…la iglesia, la poca luz y sobre todo la chica llamada Anne
--Maldición-- dijo apenas en un susurro, se puso una mano en la cara, a la altura de los ojos debido al tremendo dolor que le causaban los rayos de sol.
Camino hacia la puerta de la casa, entro y se encamino a la cama, se tumbo en ella con la intención de dormir pero sintió un malestar en el brazo izquierdo. La herida de comenzó a sangrar de nuevo, se levanto inmediatamente de la cama y se dirigio al baño arrastrando los pies “demasiada sangre por hoy” pensó muy poco animado
Se dio una ducha y se puso ropa limpia, esta vez una camisa con mangas largas para ocultar la herida, inmediatamente se le lleno de sangre la manga y al verla solo soltó un bufido.
Volvió a salir de la casa y se dirigió a una caja también de madera situada a un lado del baño, de un tamaño aproximado dos metros cuadrados, la caja no tenia ningún tipo de seguro o algo para mantenerla cerrada, solo la pesada tapa que John abrió con facilidad con la mano derecha, dentro la caja estaba llena de piedras amarillas, saco una un poco mas grande que una pelota de béisbol y dejo caer la tapa sobre la caja creando un estrepitoso ruido que ahuyento a unos cuantos pájaros que volaron de sus árboles, al dar la luz del sol contra la piedra, esta empezó a brillar de una hermosa forma.
Sin menor aviso John comenzó a caminar por el bosque entre los arboles a paso firme y tranquilo pero a una velocidad sorprendente, mucho mayor a la que podria trotar una persona normal, al cabo de unos minutos ya se encontraba en un sendero bastante iluminado por la naciente luz del sol matutino, al entrar en el disminuyo considerablemente su paso, metió las manos en los bolsillos de sus vaqueros y continuo caminando.
La ciudad se unía al bosque con un pequeño parque que se encontraba en los limites de ambos y por un pequeño sendero que utilizaban los cazadores para llegar al punto mas cómodo para disparar a sus inocentes presas, John no acostumbraba utilizarlo por el efecto mas nervioso de lo normal que producía ver a un hombre de sus características saliendo de es sendero, era `probable que quien lo viera pensara en el como un psicópata trastornado, o tal vez un asesino en serie. (Saliendo de la ciudad y entrando al bosque). John pudo sentir la mirada curiosa de varios pequeños grupos de personas (padres que pasaban la mañana con sus hijos en el parque) al pasar por ahí, e incluso pudo oler el miedo que brotaba de los pequeños…y de mas de un adulto.
Al salir del parque se encontró con mas gente que realizaban sus actividades cotidianas de cualquier jueves por la mañana. Las personas se ponían nerviosas con su presencia en ese lugar, y ahora lo estaban mas, pues nunca lo habían visto por ahí a media semana ni a esas horas, John también estaba nervioso, a pesar del tiempo no de acostumbraba a la gente curiosa y asustadiza, acelero un poco el paso al ver la reacción de los habitantes del pequeño pueblo, quería hacer las cosas lo mas rápido posible, no quería estar ni un minuto demás en ese lugar. Al pasar por un pequeño quiosco de venta de periódicos pudo ver el encabezado de uno de ellos de reojo, al leerlo se quedo petrificado, no pudo dar un solo paso mas, después de unos instantes de inmovilidad por fin reacciono y se volteo en dirección al quiosco, dio el par de pasos que lo separaban del periódico que se encontraba en una pequeña barra junto con revistas de distintos temas, al quedarse parado ahí las personas que leían los distintos diarios deportivos pagaron rápidamente lo que habían comprado y se fueron a grandes zancadas.
John tomo el periódico con la mano izquierda y alzo la miada hacia el dependiente.
-- ¿Cuánto?-- pregunto al hombre levantando el periódico a sabiendas de que lo único de valor que llevaba era la pieza de oro.
-- ¡Lléveselo, pero por favor ya vallase!-- le dijo el hombre esforzándose por tener un tono firme en su voz. John dirigió una mirada un tanto amenazadora y triunfante al hombre, volvió a bajar la mirada y se fue con el periódico en la mano, camino a toda velocidad por la acera hasta avanzar dos calles lo cual le tomo unos treinta segundos, ahí se recargo en un muro y comenzó a leer, el encabezado decía:
HOMBRE MUTILADO, TORTURADO Y ASESINADO EN BOSQUE REDSTONE
La madrugada del jueves fue encontrado alrededor de las cuatro con quince minutos el cuerpo de Michael Turner, joven granjero quien se dedicaba en sus ratos libres a la caza amateur en el bosque ecológico de Redstone.
Su esposa Maria Jonson-Turner dio aviso a la policía local alrededor de las once con treinta de la noche del miércoles, al notar que su marido demoraba demasiado, comento a los policías que Michael había salido de su casa a las cinco de la tarde, y había prometido estar en su casa para cenar.
El cuerpo fue hallado por la brigada de búsqueda a aproximadamente dos kilómetros de la zona de caza con marcas claras de tortura entre las que eran fácilmente apreciables las cortadas paralelas con finas navajas, y fisuras hechas con algún tipo de punta parecida a un destornillador en varias partes de su cuerpo.
Michael Turner será velado hoy en su casa. Nota completa en pags. 3 y 4
Al terminar de leer el resumen de la nota, a John le costo mas de un minuto poder moverse, en su mente revoloteaba lo sucedido en la mañana, la sangre, las nauseas, el cansancio y la amnesia temporal fueron cambiados por miedo, lo había hecho, había matado a un inocente, por su culpa, por no poder controlar sus instintos había acabado con el sostén de una familia, con un ser sin culpa. Maldita sea ¿Cómo era posible?
Dejo caer el periódico y camino mas aprisa por las angostas pero relucientes y refinadas calles del pequeño pueblo, ahora quería salir mucho mas rápido de ahí, no quería estar ni un segundo mas pero antes había cosas que hacer, era probable que las personas comenzaran a especular que el fuera el asesino, talvez por eso el dependiente de los periódicos estaba tan nervioso. John sabia que ninguna autoridad local se antevería siquiera a pensar en arrestarle, pero el simple hecho de que la gente supiera de su atrocidad le hacia sentirse sucio, era una sensación de incomodidad mezclada con culpa y con una pizca de nauseas al pensar en lo cometido, sin mencionar que el exceso de nervios en las personas del pueblo le descontrolaba hasta la respiración. Sus pies avanzaban a todo lo que daban sin llegar a correr, sabia que se veía muy sospechoso su comportamiento, podía oler con mucha mas intensidad de la debida el miedo en las personas, pero tenia algo mas que hacer, solo necesitaba de unos minutos mas y se iría por un buen tiempo, seguramente podría vivir un par de semanas sin vegetales ni material de curación.
Camino durante unos cinco minutos sin bajar la velocidad hasta llegar a su destino, la tienda se mostraba nada sencilla, de hecho parecía un lugar muy refinado y especial (como todo en aquel pequeño pueblo…lo lujoso desentonaba con lo pequeño), el marco de la entrada era dorado y el resto de la fachada era de piedra tallada, en la parte de arriba aparecía con letras cursivas la palabra “licorería” de una forma modesta y hasta cierto punto un tanto arrogante. John soltó una maldición al ver que el local aun estaba cerrado, se poso sobre la pared que estaba cruzando la acera de enfrente a la licorería, bastaron solo un par de minutos para que el regordete dependiente de la tienda apareciera dando vuelta a la calle en dirección a su negocio. Al ver a John el hombre se paro en seco y dijo caer la dona que tenia en una mano y el diario que levaba en la otra cuya portada iba leyendo distraídamente, dejando una expresión de perplejidad y susto, tenia la boca abierta y lo ojos desorbitados, además de que había palidecido por completo, titubeo en in patético ademán de dar la vuelta para salir corriendo, pero al parecer el hecho de pensar que si lo hacia podría irle peor lo hizo quedarse plantado unos momentos y después finalmente seguir caminando.
No era secreto que Peter Irwin, el dueño de la licorería desde hace unas décadas, le tenia un miedo sumamente profundo a John, y desde que había leído el titular del periódico de esa mañana había pensado que lo mejor seria tomarse libre el domingo, día en que John iría a hacer el tan peculiar cambio, el beneficio era enorme ya que le dejaba una buena tajada económica, pero estaba completamente aferrado a la idea de que su vida valía mas que el oro que recibía, y dadas las circunstancias de los acontecimientos recientes creyó que su vida Coria gran riesgo, y el hecho de verlo ahí plantado, con su amenazador cuerpo recargado en la pared le dio una sensación de estar caminando hacia la mismísima muerte, y la muerte le sonreía y lo miraba a los ojos con una mirada macabra…
--Estoy muerto.
-- No, Todavía no.
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pido una atenta disculpa por el enorme retraso en la escritura de esta historia, pero dbido a problemas de salud no habia podido continuar con esta..
tambien aclaro que al igual que el capitulo 3 es probable que posteriormente este tambien sea modificado.
tambien quero agradecer a m i mayor fuente de inspiracion...Anne, creo que esta historia es mas tuya que mia, gracias por creer en ella y ser mi fan No. 1 Te Amo linda ^^

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